martes, 28 de agosto de 2007

Cambios en el Cooperativismo

Cambios en el Cooperativismo

26 de agosto, 2007

Walter Farah C.

Soplan aires de mudanza en el cooperativismo costarricense, aunque no parece claro que sea para mejorar, sino solo para regresar. Regresar a la época cuando el cooperativismo era noticia, hace diez años, donde los titulares de prensa volvían una y otra vez al escándalo, a la crisis, a la irresponsabilidad, a la pérdida de identidad y al clientelismo. Algo así como cambiar para regresar a las catacumbas. Regresar a la catacumba para regresar a las andadas. Algo no huele bien en estos sospechosos aires de renovación

“El nuevo directorio, elegido en mayo pasado, deseaba un secretario “más técnico y menos político”, según las palabras del propio presidente del Conacoop, Edwin Barboza Guzmán”.


Hace 10 años el cooperativismo costarricense daba pena. Desprestigiado. Una dirigencia nacional metida en aventuras financieras y productivas, utilizando la membresía y recursos cooperativos para llevarlas a cabo, sin pesar alguno para pasar las pérdidas a las cooperativas de base. Prevalecía un absoluta quebranto de la identidad. Los valores se habían perdido en la jungla del oportunismo. Envuelto en los manipuleos politiqueros enraizados en las relaciones partidarias, bajo la bandera del clientelismo, el cooperativismo naufragaba en un verticalismo con nombres y apellidos, inspirados todos bajo la conducción de Rodolfo Navas y el UNACOOP que, hace diez años, ejercía el poder real de todos los poderes formales cooperativos. Hace 10 años, el cooperativismo costarricense daba miedo y vergüenza.


Todo empezó a cambiar en los cuatros años últimos de la década anterior cuando, paulatinamente y tras un esfuerzo quijotesco, en mayo de 1999, se consolidó la renovación del Plenario del CONACOOP, órgano de máxima representación del cooperativismo. Una renovación de personas, sí, pero sobre todo de estrategia, políticas, filosofía, valores y compromiso. Desde entonces, todo fue diferente.


Del cooperativismo de cúpula a un extenso liderazgo regional y sectorial. De un cooperativismo de papel a un sector respetado en todas las instancias donde participa. Del cooperativismo al servicio de los partidos políticos al cooperativismo capaz de incidir en política pública, en la OIT y en la Cumbre de Presidentes Iberoamericanos. Del abandono de la base productiva cooperativa a los planes sectoriales y regionales. Del cooperativismo de sobrevivencia al cooperativismo global. Del cooperativismo abecedario al cooperativismo de Economía Social. Del aventuralismo empresarial a la cooperativización de Atirro. De la pérdida de identidad a la incorporación del cooperativismo en los planes educativos. Del INFOCOOP VIP, a punto de desaparecer, al INFOCOOP, transformado, al servicio de los sectores. Del CONACOOP ornamental al CONACOOP consolidado. Diez años después, nadie se avergüenza de ser cooperativista.


Así que, aquí estamos, siendo nuevamente testigos de otro momento decisivo en el cooperativismo costarricense. Nadie se opone a una renovación de autoridades o liderazgos. Al contrario. No hay nada mejor, en cualquier órgano de representación, que la renovación constante de su conducción. El peligro que siempre se corre es que algunos nuevos, vestidos de presunto espíritu renovador, pueden ser algo así como la contrarrevolución o, para decirlo en un lenguaje menos siglo XX, más universal, algo así como que los malos quieren volver.

“El Instituto Nacional de Fomento Cooperativo (Infocoop) intentará recuperar un inmueble valorado en casi ¢1.000 millones. Se trata del edificio cooperativo, ubicado detrás del Mall San Pedro. Esta obra fue inaugurada en la primera administración Arias Sánchez (1986-1990) para satisfacer las necesidades de la organización cooperativa. El movimiento perdió el edificio años después, al ponerlo como garantía de proyectos bananeros de la zona sur que quebraron...El Conacoop instruyó a sus representantes en el Infocoop para que impulsen la compra del inmueble. Freddy González, presidente de Infocoop, explicó que el edificio será destinado al Conacoop, el Cenecoop, la Comisión Permanente de Cooperativas de Autogestión y Unacoop”


No es del todo descabellado sospechar que existe relación entre los cambios actuales en el CONACOOP y el Gobierno. Sospechar que el Ministro de la Presidencia ha estado plenamente informado de todo lo que ocurre, en particular por sus viejos-nuevos contactos pero no exclusivamente, y que ha intervenido. Sospechar que los aires de presunta renovación, no son más que los primeros síntomas de los viejos nexos recobrados, donde, entre compañeros de partido, se alcanzan acuerdos sobre esto o sobre aquello, tratándose de ésta o de aquella institución u organización. Sospechar, solo sospechar y algo que huele mal. Mal intencionado. Feo. Cambiar para regresar. Regresar para regresar a las andadas.


Pueden existir diferencias con el liderazgo que renovó al cooperativismo costarricense hace diez años y que hoy sufre los embates de los oportunistas, pero ninguna es suficiente para mostrar ceguera y no respetar a quienes lo transformaron por completo, devolviéndole estabilidad y dignidad. Que si renta, que si TLC, que si éste o aquel proyecto de ley, que si esto, que si aquello, que las diferencias pueden ser muchas o pocas, pero ninguna tan importante como para callar, cómplices de lo indebido.


La memoria debe servir para algo. No hay manera que crea en las intenciones y palabras de los González, Navas, Barboza y demás. No hay manera que me generen una buena vibra. Desconfío, intuitivamente, de sus argumentos y, racionalmente, de sus intenciones. Simplemente, no puedo evitarlo. Decipi non censetur qui scit se decipi No puede considerarse engañado quien se sabe engañado